SOCIALIZACIÓN IRRELIGIOSA
Fuente: Aletheia.
6 del 2 de 2012
La juventud Norteamericana parece estar alejándose gradualmente de las expresiones públicas de la religión, participando cada vez menos en las celebraciones de sus templos e iglesias. Y se incluyen aquí a un número creciente de jóvenes para quienes la espiritualidad es realmente importante en su vida.
Como fue analizado en la entrada anterior, una posible explicación es que el concepto de Dios ha mutado insensiblemente hacia un agente sobrenatural mucho más benévolo – el Deísmo Moralista Terapéutico – que ha perdido la vocación del sádico "gran hermano” que vigila obsesivamente cada uno de nuestros actos y pensamientos. Si bien esta nueva modalidad de Dios sigue diferenciando a los mortales de acuerdo a la moralidad que exhiben, no está ya para atormentar a los disidentes.
Si como han teorizado algunos, el hipervigilante castigador/monitor sobrenatural fue fundamentalmente producto de la evolución cultural – el diseño de una prótesis superyóica - para regular en los grandes grupos la aparición de polizones sociales, individuos que toman más de la parte que les corresponde sin aportar lo debido, pudiera entonces ofrecerse como primera explicación el que la juventud de EUA percibe cada vez con más sospecha los motivos y participación de las instituciones sociales fiscalizadoras de la conducta.
Las espacios sociales disponibles en internet representan quizás un nuevo modelo de Big Brother que es bastante más permisivo, con un criterio mucho más amplio para incluir la gran diversidad de conductas y estilos de vida. En alguna medida el Dios tradicional está siendo desacreditado entre la juventud, por ejemplo, por prejuicios homofóbicos o sobre su vida sexual.
Y a todo lo anterior hay que sumar dos nuevas tendencias: el aumento de la población que no se identifica con ninguna religión –los no-religiosos- y de quienes fueron educados por su familia sin ser adoctrinados en ninguna religión. Stephen M. Merino de la Universidad de Pennsylvania investiga este fenómeno en Norteamérica en un estudio reciente: Socialización Irreligiosa: Las Preferencias Religiosas Adultas de Individuos Educados sin Religión. Desde 1972 la Universidad de Chicago practica, anualmente hasta 1994 y posteriormente cada dos años, el General Social Survey (GGS). Valiéndose de estos datos Merino divide las muestras de acuerdo a la edad de nacimiento en 5 grupos: pre-1925, 1925-1943, 1944-1955, 1956-1970, y de 1971 en adelante.
Para el 2010 el 18% de la muestra global no tiene ninguna preferencia religiosa, y comparado con el 7% de los 70s representa un aumento significativo. Comenta Merino que:
“Una proporción creciente de americanos reportan una crianza sin religión, y las diferencias en los grupos son notables. La figura 1 ilustra esta tendencia. Para los americanos nacidos antes de 1956, el ser educado sin religión era bastante poco frecuente. Menos del 4 por ciento de individuos nacidos antes de 1956 reportan haber sido criados fuera de una fe. Sin embargo, para aquellos nacidos entre 1956 y 1970, un aproximado 7 por ciento indican haber sido educados sin religión. El número aumenta hasta casi el 11 por ciento para aquellos nacidos después de 1970.”
Un dato, que no consideró Merino para análisis en el artículo, es que en los últimos censos (grupo de nacimientos 1972-1992) están precisamente todos los jóvenes actuales, los miembros de esa misma generación de sujetos desinclinados a participar en sus comunidades religiosas e inconformes con el concepto tradicional de Dios. En éste último grupo están también las mayores estadísticas de jóvenes que luego de haber sido educados sin religión se mantienen desafiliados de la religión cuando adultos.
Como se ve en el gráfico, después de 1955, el resto de los grupos de nacimientos de los educados sin religión no tienen en su mayoría membrecías religiosas cuando adultos, y para el último grupo de nacimiento (1971-1992) el 70 % se mantienen desafiliados. En otras palabras, independientemente de las razones que pudieran tener los jóvenes espirituales deístas, o quienes fueron educados sin religión, para decidir alejarse de las religiones institucionales, lo cierto es que lo anterior luce como pujante evolución secular de la juventud norteamericana.
En el estudio de Merino se observa que a medida que crecen los porcentajes de individuos educados sin religión y que se mantienen sin filiación religiosa llegada la edad adulta, aumenta considerablemente en tamaño un nuevo grupo: el de individuos cuyos padres (uno o ambos) no tenían ninguna religión. Antes de 1944 la mayoría de individuos no educados en una religión tenían, sin embargo, padres con filiaciones religiosas cuando niños. A partir del año de nacimiento de 1970, los individuos educados sin religión reportan cada vez más no haber tenido padres religiosos. De igual forma, en el grupo de nacimiento más reciente (1971-1992) de individuos criados sin religión existe una creciente tendencia al secularismo, orientación política liberal, desconfianza de las organizaciones religiosas, siendo más probable que se casen con una pareja no-religiosa, y los mayores porcentajes de ateísmo/agnosticismo (24%).
El autor se plantea si los educados sin religión - autoidentificadosal responder negativamente la pregunta ¿En qué religión fuiste criado? - y quea partir de los grupos de nacimiento de 1956 a la fecha el 60% nunca fuerona la iglesia cuando niños, o fueron menos de una vez al año, y con altosporcentajes de padres o madres religiosamente desafiliados, si se pudieseplantear que éste grupo fue sometido en su niñez a una verdadera socializaciónirreligiosa.
Aunque no se proporcionaron datos por separado sobre los respectivosporcentajes de ateos y agnósticos para el subgrupo de "educados sinreligión", aún y siendo identificados (reactivos: " No creo enDios" o "No sé si exista forma de saberlo") las estadísticasindican que los porcentajes de ateos suelen ser siempre inferiores a los de losagnósticos. Es llamativo que el porcentaje de ateos se sostenga entre el 10-15%aún en los países más seculares, y seguramente en éste estudio se encontraríancifras similares, y que la mayoría de los "no-religiosos" siguan siendo creyentes de algún tipo (76% para grupo de nacimiento1971-1992).
En resumen, lo que refleja la secularización de las nuevas generaciones deestadounidenses no es el abandono de la espiritualidad ni de la creencia en Dios, sino la cada vezmayor desconfianza en las instituciones religiosas.


