"El jardín perfumado", del JEQUE NEFZAWI.

Fuente: Divagaciones de una.
22 del 11 de 2011

Entre todos los órganos vitales del cuerpo femenino, la matriz es el más impresionable y el que ejerce el mayor dominio sobre el espíritu, provocando que, en los accesos de ciega pasión, la mujer caiga en los brazos del hombre. No existe otra forma de explicar por qué las mujeres razonables se convierten en débiles y voluptuosas. De esta forma, el afecto mutuo caracteriza la naturaleza de la unión carnal, ya que existe una gran diferencia entre las dos formas con que puede llevarse a cabo esta unión: la copulación y la fornicación.
La fornicación es el acto de la unión carnal mutua con todo su materialismo brutal, ejercido con cualquier persona. Es el acto carnal sin sentimiento para el otro; es sólo una experiencia física y una sensación animal: en una palabra: es hundir la espiga en el hoyo. 


La copulación, por el contrario, es el acto de la unión carnal como emanación directa de la voluntad de Dios; dicho de otro modo, una expresión de amor y afecto mutuos. No se trata de una explotación voluptuosa y cínica de los muslos separados de la mujer. por tanto, cuando amamos, copulamos, pero si el deseo carnal sólo es el que nos impulsa, entonces fornicamos.

(Este es el que yo quiero: ilustrado xDD)
La fornicación puede resultar agradable para una de las dos personas, mientras que la copulación para la otra. Hay que considerar que la mayoría de hombres, en algún momento u otro, han experimentado el deseo de arrojarse sobre una mujer como si fuese un animal, cosa que es la manifestación de nuestros impulsos bestiales o primitivos, mientras que en otros momentos deseamos otra forma de contacto carnal con la mujer, como manifestación de nuestros instintos civilizados o refinados. Y todos sabemos que existen muchas mujeres que no alcanzan el orgasmo a menos que no sean violadas por sus amantes, ya que responden rápidamente al más fuerte empuje y a los asaltos más violentos. Dios es quién les concede estos deseos.

Finalmente, el deseo y la compulsión inherentes al hombre son los de engendrar, y el destino y el deseo de la mujer quedar fecundada y, por distintos que sean sus pensamientos y su voluntad, tal es la inevitable orden de Dios. Los hombres desean darle a la mujer su esperma, aunque sea mediante actos violentos si es necesario, y las mujeres tienen sed, consciente o inconscientemente, del semen masculino. Tal es el deseo de sus matrices, sin el cual la raza humana se extinguiría. Dios creó el pene y la vulva sólo para que se uniesen.

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He marcado en negrita algunas de las frases que me parecen mejores xD. Hay que tener en cuenta que es un texto islámico, y por lo tanto, hay que verlo desde su perspectiva, pues gozar sexualmente es casi una obligación divina, de ahí que hable de Dios.



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