Pliegos de Yuste

Fuente: europe@s.
6 del 2 de 2012

Hoy hablamos con José Antonio Cordón, profesor de la Universidad de Salamanca y director de la revista Pliegos de Yuste, "Revista de cultura, ciencia y pensamiento europeos".

Pregunta. ¿Cuál es la vinculación de la revista “Pliegos de Yuste” con la Fundación Academia Europea de Yuste.

Respuesta. La vinculación de la revista con la Academia es completa pues surgió como iniciativa de esta que, sensible a la evolución de las nuevas tecnologías, planteó la posibilidad de crear una publicación digital en la que se recogieran las tendencias, reflexiones y debates relacionadas con la realidad Europea desde un punto de vista multidisciplinar.

Del proyecto digital se pasó a la revista impresa, intentando generar dos productos diferenciados. La Fundación está implicada en el funcionamiento de la revista a través del apoyo logístico e intelectual que prestan sus miembros. Dada la significación de estos, entre los que se encuentran figuras destacadas del mundo de la cultura, su participación le confiere un aval de calidad adicional a la publicación.

P. Pliegos de Yuste se puso en marcha en 2003, cuando parecía que estaba a punto de aprobarse una Constitución Europea. Han transcurrido casi diez años: ¿Cómo ve la situación europea actual?

R. Comentaba Timothy Garton Ash que Europa empezaba a parecerse a la definición de Dios de Nicolás de Cusa: un círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna, aludiendo a su creciente área de influencia, a la paulatina incorporación de países a núcleo de la unión, así como al crecimiento de los que aspiran a incorporarse en un futuro más o menos próximo.

A pesar de las difíciles circunstancias por la que atraviesa Europa, en cierto modo debidas a la pérdida de confianza en la filosofía de los padres fundadores, no me cabe ninguna duda de que Europa sigue siendo un polo de atracción importante.

Por ejemplo España: desde su incorporación a la Comunidad Europea (1986) hasta el fin del siglo XX se publicaron en torno a los 2500 libros de temas europeos. Pero en los pocos años transcurridos del nuevo siglo se han publicado los mismos. Crecimiento exponencial que da fe no solo de la bulimia tipográfica del sector editorial sino también de la importancia que la imagen de marca Europa va adquiriendo.

De lo que no cabe ninguna duda es de que entre la Europa como problema que plantean muchas reflexiones posteriores al fracaso de la Constitución Europea, y la Europa líder del siglo XXI que postulan y defienden ensayistas como Mark Leonard o Ulrich Beck, existe un largo recorrido que ha de ser objeto de análisis y discusión.

Las perspectivas desde las que se puede abordar la discusión son múltiples. Y una de las principales interrogantes que se plantea en Europa el ciudadano es si la construcción política en marcha le permitirá mantener un modelo social basado en el mantenimiento de una serie de equilibrios: entre estado y mercado, entre protección social y competencia económica, entre los intereses de los asalariados, el mundo del trabajo y el del capital.

Mantenimiento de un modelo que ha de inscribirse, por ende, en un contexto de globalización que la población europea en general percibe como amenazante.

Un mundo en el que unos pocos países y sectores de la sociedad han logrado cotas aceptables de bienestar mientras la pobreza acecha a importantes segmentos de la población planetaria. Modelar, construir y gestionar un mundo mejor es posible, y esto es lo que deben de abordar los dirigentes europeos en la actualidad.

P. “…echamos en falta en el proyecto de la nueva Constitución una idea común que aglutine la Europa de los ciudadanos que les entusiasme…”, decía D. Antonio Ventura, Director de la Academia Europea de Yuste en la presentación de la revista. Somos muchos los que buscamos esta piedra filosofal : ¿podría darnos alguna pista?

R. Fue Jean Monnet quien, al final de sus Memorias, se atrevió a señalar, hacia 1976, que «la construcción de Europa es un cambio formidable que exigirá mucho tiempo».

Hace años, María Antonietta Macciocchi, en su libro La mujer de la maleta, un clásico del europeísmo moderno, insistía en lo esencial de entender que «Europa es más importante que sus componentes, que luchan entre sí».

Los europeos hemos recibido una gran herencia cultural y la solución pasa por no dilapidarla, por preservar los valores que emergieron con Delors, González o Kohl, por restituir el carácter solidario y coordinado de los estados, por impulsar la Europa de los ciudadanos, la Europa Social y por favorecer el desarrollo político de las instituciones comunitarias, afectadas de un déficit democrático que disuade y distancia los ciudadanos en lugar de acercarlos a ellas.

La finalidad de la unión económica fue siempre la unión política, no la jerarquización y atomización a que la crisis está abocando a los estados, recuperando políticas proteccionistas y neoliberales que van en la línea contraria a la de la construcción europea. Por lo tanto mi opinión es que hace falta otra generación de políticos mas implicados en el proyecto común, más arriesgados en sus decisiones, más comprometidos con la idea general de una Europa Política, más próximos a los planteamientos de los impulsores de la Unión Europea actual.

P. ¿Le gustaría añadir algo más?

R. Solo animar a los lectores a que se aproximen a nuestra revista e invitarlos a participar en ella.


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