Cruce de calles. Gran Vía con Balmes. Cruce de vidas. La tuya y la mía. Yo, un simple mortal. Tú, una diosa. Espero que cambie el semáforo para seguir mi ruta matutina repartiendo cartas. Te miro. Acompañas a un hombre de negocios que habla por el manos libres de su Mercedes, sin prestarte atención alguna. Y de repente levantas la vista y se cruzan nuestras miradas. Eres dueña de una