La adivinanza del zar

Fuente: Libro de Cuentos.
7 del 12 de 2011


El zar había hecho prisionero al jefe de los rebeldes. La hija fue a verlo para suplicarle que perdonara a su amado padre. Era una joven muy bella, pero el zar la miró irónicamente.

- Soltaré a tu padre y me casaré contigo si eres capaz de acertar esta adivinanza. Si no lo consigues, mataré a tu padre y tú te casarás con un mozo de las cuadras.
- De acuerdo -dijo la joven. - ¿Cuál es la adivinanza?
- Tienes que venir ni vestida ni desnuda, ni a pie ni a caballo, ni con regalos ni sin regalos.

Al día siguiente, la joven se presentó al zar cubierta con una espesa red de pescador, de forma que no iba ni vestida ni desnuda; iba montada en una liebre, de forma que no iba ni a pie ni a caballo; en las manos llevaba una codorniz, que echó a volar ante el zar, de forma que había llevado regalos pero no los había llevado.

El zar, que admiraba a las personas ingeniosas tanto como a las animosas, mantuvo su palabra y se casó con la ingeniosa joven que supo burlarse de su trampa.

Recomendar a un amigo