Klaus & Kinski – Herreros y Fatigas: Manteniendo su gran nivel

Fuente: My Feet In Flames.
10 del 2 de 2012

Herrerosyfatigas

En los últimos cinco años, la música española ha vivido su rejuvenecimiento gracias a proyectos como el de Los Punsetes, Triángulo de Amor Bizarro, El Guincho, Joe Crepúsculo o el caso que hoy tratamos; el de los murcianos Klaus & Kinsi. Tres años y medio han pasado desde que la banda nos sorprendiese con su ópera prima, Tu Hoguera Está Ardiendo, un elepé en el que apostaban por el shoegaze de ecos noventeros, la ensoñación de aires poperos y hasta por los boleros. Todo aquel batiburrillo de géneros consiguió ser mezclado con atino y al final nos ofrecieron uno de los mejores discos nacionales de 2008. Ni siquiera dos años después de aquello y con un epé entremedias, volvieron a la carga con Tierra, Trágalos, una referencia en el que volvían a atreverse con un montón de estilos que estaban en polos totalmente opuestos, pero que al juntarlos en una coctelera consiguieron el mejor sabor posible. Y es que en su anterior propuesta, se mezclaba el electropop con la copla o el shoegaze con el bolero y el resultado al final volvió a ser fantástico. Pues bien, ahora el grupo encabezado por Marina Gómez y Alejandro Martínez, vuelven con su tercera entrega, Herreros y Fatigas, en el que una vez más, vuelven a dar en el clavo.

Actualmente es complicado encontrar algún grupo nacional que haya tenido tres discos tan buenos de forma consecutiva, como los que han publicado en los últimos cuatro años Klaus & Kinski, los únicos que ahora mismo se me vienen a la cabeza (si lo consiguen con su próximo disco) serían los gallegos Triángulo de Amor Bizarro. En Herreros y Fatigas volvemos a encontrarnos con los habituales toques electropoperos y sintéticos que ya habían realizado en su obras previas, sus arranques guitarreros llenos de suciedad que te llevan a pensar en los mejores My Bloody Valentine o piezas como ”In The Goethe” (una de las mejores de su nuevo álbum) que emparentescan directamente con piezas como ”Mengele Y el Amor” o ”El Rey del Mambo Y la Reina de Saba” y que son perfectas para bailar bien pegado a la parienta en el caso de tener o, en su defecto, a una fregona o un cepillo si no tenéis otra cosa a la que arrimaros en ese momento.

Hasta el momento, Herreros y Fatigas es el álbum que más me ha costado asimilar en la carrera de Klaus & Kinski. Al principio no conseguía pillar el punto a los arreglos electrónicos de alguna de las piezas que lo forman, especialmente las de las dos con las que se abre el compacto, pero con el paso de las reproducciones y de las canciones, demuestran nuevamente estar en un estado de forma magistral y eso lo demuestran desde que comienza a sonar ”El Día de los Embalsamados”, con esa clásica propuesta en la que juntan el indie pop más clásico de nuestra geografía y, ese soniquete electrónico que suelen realizar y a las que se les suma de forma perfecta una guitarra y un violín que dan ese sonido que ya debería tener denominación de origen K&K y que desenboca con un torrente de shoegaze creado por una apabullante guitarra eléctrica. Pero los momentos más brillantes se comienzan a vivir desde que suena la preciosa ”In The Goethe” y en un cuarteto de lujo que comienza por el single que ya habían adelantado, ”Ojo Por Diente”, ”Dos Males Tienes” y especialmente la tercera y la cuarta de ellas, ”La Pensión” y ”Cumbres Profundas”, dos de las más ricas musicalmente y en la que la suciedad y el pop consiguen adueñarse plenamente de la música de los murcianos en el primero de los casos y, en el segundo, aparece su vertiente más rockera. Otro de los momentos álgidos es el del final, con ”Buceador”, sin lugar a duda la composición más evocadora y etérea que han realizado hasta la fecha y que ofrece un gran desenlace a su última aventura.

Pero, en la tercera entrega de Klaus & Kinski también tenemos algunos peros. Los primeros se encontrarían en una buena primera parte, pero que no llega a ser ni siquiera la sombra de lo que nos topamos. Precisamente en los primeros compases es donde encontramos los eslabones más débiles de la cadena. Por ejemplo, ”Soneto” suena semejante a una canción de La Bien Querida venida a menos o hasta podríamos decir que se homenajea aquel éxito de Roberto Carlos llamado ”Un Millón de Amigos” y que chirría bastante al escucharlo. Pese a esto y a los temas con los que comienza, Klaus & Kinski consiguen publicar una nueva aventura notable, en la que nos topamos con grandes temas que serán coreadísimos en todos los conciertos en los que participen este año y, a buen seguro, serán muchos.


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