El ensortijado y la justicia
Fuente: El Laberinto.
26 del 1 de 2010
El hombre pudo haber caído encima de los niños cuando saltó la tapia del cuartel de la Guardia Civil y se perdió entre callejas y campo través. Era un malhechor a punto de ser extraditado a su país, donde le reclamaba la Justicia.Juan y Mercedes jugaban a los ultramarinos junto a la tapia, sobre un pollete que había delante de una puerta lateral abierta en el muro del cuartel. El puñado de lentejas, judías y garbanzos que la madre de Juan le había dado para jugar, y la báscula, hecha con las dos mitades de una caja de betún, colgadas cada una de ellas al extremo de un palo, podría haber quedado esparcidas por el suelo de arena. Si no ocurrió es porque a estas dos historias las separan treinta años.
Al conocer la peripecia de ese hombre, aquella otra de los niños se me hizo presente, como si estuviera ocurriendo en este instante: 1960, calle del Encaño y plaza de la Solana, lugar de mis juegos infantiles.
En 2005 el hombre murió a tiros mientras asaltaba un banco en su país. Cuando le quitaron los guantes que llevaba para tomarle las huellas y certificar su identidad comprobaron que sus dedos estaban llenos de anillos de oro con brillantes. Y en uno de los bolsillos de su chaqueta encontraron una báscula infantil hecha con las dos mitades de una caja de betún.
J.T.M
San Román de los Montes, enero de 2010.


