- ¡Cuéntame un cuento, mamá!- Ya es tarde, mi vida, y mañana tienes que madrugar...- ¡Por favor, mamá, sólo uno! ¡Prometo que luego me dormiré!- Está bien, hijo, está bien, pero uno cortito: sí... Veamos... Erase una vez...- ¿Por qué los cuentos empiezan todos igual, mamá?- No sé hijo, siempre ha sido así.- Pero mamá, ¿por qué nunca se delimitan los tiempos? ¿Por qué ese cuento no pudiera